El norovirus es una de las principales causas de gastroenteritis aguda en el mundo, con mayor actividad en invierno. Sus síntomas, cómo se contagia y qué hacer si lo tienes.
A diferencia de otros virus gastrointestinales como el rotavirus, el norovirus se caracteriza por transmitirse muy rápido, sobrevivir más tiempo en superficies y provocar brotes con facilidad — en guarderías, cruceros, restaurantes o cualquier espacio con contacto cercano entre personas.
Los síntomas más comunes incluyen náusea, vómito, diarrea acuosa, dolor y cólicos abdominales, fiebre leve, fatiga y dolor de cabeza. El periodo de incubación es de 12 a 48 horas, y los síntomas suelen durar entre uno y tres días. Es momento de buscar atención médica si aparecen mareo, orina escasa, fiebre alta, diarrea con sangre o vómito persistente por más de tres días.
No existe un medicamento específico contra el norovirus: el propio sistema inmunológico elimina el virus en pocos días. El manejo se enfoca en evitar la deshidratación con soluciones orales de electrolitos, evitar bebidas azucaradas o con cafeína, mantener una dieta blanda (arroz, plátano, pan tostado, galletas integrales) y descansar, idealmente sin salir de casa durante las primeras 48 horas para evitar contagiar a otras personas.
La prevención se basa en el lavado frecuente de manos con agua y jabón, desinfectar superficies con soluciones de cloro diluido, evitar el contacto cercano con personas contagiadas, y tener especial cuidado con mariscos crudos o poco cocidos (ostiones, camarón, almeja, mejillón), una de las fuentes más comunes de brotes.
Es posible contagiarse de norovirus más de una vez, ya que existen distintas variantes del virus, y actualmente no hay una vacuna disponible. Los niños pequeños y los adultos mayores tienen mayor riesgo de deshidratarse y requieren vigilancia médica más cercana.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica profesional.